La clave en el diseño para la demencia está en comprender esta enfermedad y cómo perciben el entorno aquellos que la padecen.
La demencia afecta a la memoria y a la función cognitiva, por lo que la mala interpretación y la confusión son comunes. Tenga en cuenta que los pacientes pueden ver cambios en el color del suelo cuando haya escalones, por lo que los aseos deben contrastar con este y con las paredes que los rodean para que sean más visibles; los bordes de las escaleras deben ser de un color más intenso y contrastante para reducir las caídas. Hay mucho que tener en cuenta, y si bien puede sonar técnico, en realidad no es muy complicado.
La diferenciación del color desempeña un papel fundamental para lograr que todo lo importante para el paciente destaque y también se puede utilizar para desviar a los residentes de las áreas a las que no deberían acceder. Por ejemplo, una puerta azul con una pared azul será ignorada, pero si se utilizan colores fuertes para identificar las barandillas en contraste con otros tonos más suaves, las hará destacar.
Usar colores contrastantes para diferenciar espacios que tienen usos diferentes, como el baño, la biblioteca y el comedor, es esencial.