"La variedad de formas y el brillo del color en los objetos presentados a los pacientes son un medio real de ayuda en la recuperación" - Florence Nightingale
Todos sabemos que nuestra percepción de un lugar se altera si se cambia el color. La tonalidad elegida puede hacer que un espacio se vea más grande, más limpio, más cálido y más agradable.
Cada vez más, la gestión hospitalaria y la profesión médica se están abriendo al color y cómo se puede usar para calmar, curar y garantizar que los pacientes, el personal y los visitantes tengan una experiencia más agradable cuando estén en un entorno de atención médica.
Al diseñar estos espacios los creativos deben tener en cuenta las diferentes áreas de las clínicas y hospitales. Esto incluye los espacios más utilizados para el diagnóstico y tratamiento, zonas de recuperación, como las salas postoperatorias y de espera, así como las cafeterías y los pasillos.
Los pasillos, los restaurantes y las salas de espera son los lugares más adecuados para diseños atrevidos y estampados recargados. Dar a los espacios una identidad visual diferente ayuda a las personas a orientarse más fácilmente, por lo que los colores fuertes y las fotografías pueden ser muy útiles para los desplazamientos por el hospital. No obstante, un color demasiado saturado, o estampados e imágenes de alto contraste, pueden resultar demasiado estimulantes y deben usarse con cuidado.
Hospital Clínico San Carlos de MadridLa incorporación del diseño biofílico, además del uso de materiales y luz naturales, en estos espacios ha demostrado mejorar la calidad de vida. En las zonas de tratamiento y diagnóstico es necesario utilizar tonos calmantes y combinaciones de diferentes colores. En estos casos, los tonos apagados y neutros funcionan bien. Los médicos suelen observar el tono de la piel de los pacientes cuando los evalúan, por lo que se deben evitar los colores fuertes, ya que pueden contribuir a un diagnóstico erróneo.